Para cobrar encuentran por dónde; para cruzar, todavía no

La Paz, Baja California Sur.– En Baja California Sur volvió a encenderse la discusión sobre los cobros a los ciudadanos, luego de que se diera a conocer un planteamiento relacionado con un derecho de 32 pesos para la pesca deportiva de orilla.

La información provocó rápidamente inconformidad y se interpretó como un nuevo cobro para quienes acostumbran pescar desde las playas sudcalifornianas.

¿Realmente cobrarán 32 pesos por pescar desde la orilla?

Es importante aclararlo: actualmente no existe un nuevo cobro general de 32 pesos para cualquier persona que pesque desde la orilla.

La controversia surgió después de declaraciones del director de FONMAR en Baja California Sur, Martín Inzunza Tamayo, sobre la posibilidad de analizar un derecho relacionado particularmente con participantes de torneos de pesca deportiva de orilla.

Posteriormente, el propio FONMAR aclaró que no existe una iniciativa formal para cobrar 32 pesos a todas las personas que practiquen pesca desde la playa.

Sin embargo, la polémica dejó abierta una discusión que va mucho más allá de 32 pesos.

11 pesos por aquí, 32 pesos por allá

Hace apenas unas semanas, los usuarios de SAPA La Paz encontraron en sus recibos aproximadamente 11.72 pesos adicionales correspondientes al programa denominado “Huella del Agua”, mediante el cual se pretendía financiar la instalación de miles de medidores.

Las inconformidades ciudadanas provocaron que el programa fuera suspendido.

Ahora surge la discusión de otros 32 pesos, aunque en este caso se trató de un planteamiento relacionado con torneos de pesca de orilla y no de un impuesto general vigente.

Las cantidades pueden parecer pequeñas.

11.72 pesos aquí. 32 pesos allá.

Pero el cuestionamiento ciudadano no necesariamente está en cuánto representa cada cobro individualmente, sino en la facilidad con la que aparecen propuestas para obtener más recursos.

Y entonces llovió en La Paz

Mientras se discuten cuotas, derechos y nuevas formas de recaudación, las recientes lluvias volvieron a mostrar uno de los problemas históricos de movilidad de La Paz.

Cuando los arroyos llevan suficiente agua, diferentes cruces de la ciudad tienen que ser cerrados o se convierten en puntos de riesgo para los automovilistas.

Durante las lluvias recientes incluso se registraron vehículos afectados por las corrientes y cierres preventivos de vados.

Para cientos de ciudadanos el problema es mucho más sencillo de explicar: si el arroyo corre, llegar a casa, al trabajo o trasladarse de un sector a otro puede convertirse en un problema.

¿Dónde se refleja lo que ya pagamos?

Sería incorrecto afirmar que los recursos relacionados con permisos de pesca deberían utilizarse directamente para construir puentes en La Paz. Se trata de conceptos presupuestales distintos y pueden tener destinos específicos.

Pero eso no impide hacer una pregunta mucho más amplia sobre las prioridades de gobierno.

Antes de pedirle otros 11, 20 o 32 pesos al ciudadano, ¿no debería demostrarse primero dónde están los resultados de todo lo que ya paga?

El ciudadano paga impuestos, derechos, servicios, permisos y contribuciones. A cambio espera que esos recursos también se traduzcan en infraestructura y servicios públicos que pueda ver y utilizar.

En una ciudad atravesada por arroyos, donde determinadas lluvias pueden provocar cierres importantes, invertir en puentes, cruces seguros, infraestructura pluvial y alternativas de movilidad no parece un lujo.

Parece una necesidad.

El problema no son solamente los 32 pesos

La controversia de los 32 pesos debería servir para discutir algo más importante que el monto.

El problema aparece cuando el ciudadano percibe que existe mayor creatividad para encontrar nuevos conceptos de cobro que para resolver problemas que lleva años padeciendo.

La recaudación es necesaria para que cualquier gobierno funcione. También lo es informar, transparentar y justificar en qué se utilizan los recursos públicos.

Pero cuando una lluvia vuelve a dejar vialidades cerradas y automovilistas sin poder cruzar, inevitablemente aparece la pregunta:

¿Estamos cobrando más para resolver más?

Porque si los nuevos cobros continúan apareciendo mientras los viejos problemas permanecen, la percepción ciudadana difícilmente cambiará.